sábado, 24 de marzo de 2018

ODILON REDON: EL COLOR COMO PARAISO


Nace el 20 de abril de 1840. Muere el 6 de julio de 1916.  Fue un pintor simbolista, nacido en Burdeos, Aquitania, Francia. Es considerado un pintor post impresionista, dentro de la corriente del simbolismo, aunque también se le considera como uno de los precursores del surrealismo.

Recibió formación como escultor, así como en grabados y litografías. En 1870 se unió al ejército para servir en la guerra franco-prusiana. Después de la guerra, en París, trabajó casi exclusivamente a carboncillo y litografía. Su primer álbum de litografías fue Dans le Rêve (1879). Mantuvo cierto anonimato hasta que se publicó una novela de culto en 1884, de Joris-Karl Huysmans titulada A contrapelo, ​ en la que aparece un aristócrata decadente que colecciona dibujos de Redon. Admirador de Poe, su relación con la literatura le llevaría a ilustrar varios libros de su amigo Baudelaire. También mantendría una estrecha relación con científicos como Armand Clavaud (quien le hace estudiar anatomía, osteología y zoología), o Charles Darwin. Todas estas influencias se reflejarían en su trabajo.

En 1884 fue uno de los fundadores del Salón de artistas independientes, para poder exponer con libertad, separadamente del Salón oficial de París.

En los años 1890 empezó a usar el pastel y el óleo, que dominaron sus obras durante el resto de su vida.

Obra

La Obra de Odilon Redon se inicia en curiosa oposición a la corriente impresionista dominante en su época. Mientras los impresionistas experimentan con el color, Redon trabaja en una extraordinaria serie de dibujos y litografías que él mismo llamaría "Los Negros".

 "Toda mi originalidad consiste en dar vida, de una manera humana, a seres inverosímiles y hacerlos vivir según las leyes de lo verosímil, poniendo, dentro de lo posible, la lógica de lo visible al servicio de lo invisible."

Así, Redon da rienda suelta a su fantasía, entremezclando mitos paganos con materialismo científico, animales imaginarios con maquinaria de la Revolución industrial. En su iconografía poética de lo corriente derivado en extravagante y místico se halla la clave tanto del entusiasmo suscitado por su trabajo en contemporáneos como los Nabis como de su futura consideración como precursor del surrealismo.

Hasta 1890 su trabajo fue casi exclusivamente en blanco y negro, pero poco a poco, y rondando ya los cincuenta años, sus litografías se tornan más luminosas, hasta alcanzar finalmente el color. Es entonces cuando las litografías y dibujos al carbón son sustituidos por acuarelas y óleos. Sus temas siguen siendo los mismos: mitos clásicos, orientales, bíblicos, literarios y científicos adaptados a su particular y un tanto alucinada visión interior.

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre



































































































jueves, 1 de febrero de 2018

MARCO BATTAGLINI: REALIDADES SUPERPUESTAS



Marco Battagli artista italiano nacido en Verona en 1969, hoy residente en Costa Rica. En el trabajo de este artista coexisten los ideales de belleza clásica con la anti-estética, la combinación de lo divino y refinado con elementos cotidianos y tangibles. Sus pinturas son una reminiscencia de un renacimiento que incluye figuras clásicas, junto imágenes de arte moderno como: paredes graffiteadas, cuerpos tatuados y alusiones artísticas a Warhol y a Lichtenstein, así como a otros detalles de la cultura pop. El propósito de Battaglini es eliminar las barreras que distorsionan la percepción de la realidad, realizando una investigación multidimensional que le lleva a superponer diferentes realidades temporales, espaciales y culturales, donde todo parece tener sentido.

 Es un eco de la ansiedad inherente a la sociedad occidental durante el siglo XXI. Su creación nos confronta con un choque estético, un estilo cargado de eclecticismo y un toque de humor que hace sonreír al espectador mientras nos hace preguntas sobre el dogma que subyace a las escenas artísticas y sociales actuales.
 
A través de una sutil interacción de múltiples realidades que se superponen en el cronotopo, Battaglini evidencia las contradicciones en los modelos mentales sobre el contraste temporal (cronológico) y las barreras culturales y lingüísticas.  Las composiciones que al principio parecen "lógicas", revelan de inmediato limitaciones temporales y espaciales que son disruptivas en la interpretación de la realidad.

Battaglini nos invita a pensar que, en la aldea global actual, con la 'democratización' de la cultura, la evolución del conocimiento, la inmediatez de la información, inmersos en la heterogeneidad, la Cultura Patchwork nos obliga a enfrentar una necesidad más allá de nuestras fronteras geográficas. 
Lo sobresaliente de Marco Battaglini es conceptualizar la posible coexistencia de los ideales de la belleza clásica con la antiestética, la combinación de lo divino y lo refinado con lo vulgar, a través de una composición que puede complementar diferentes realidades en un eterno instante, eliminado las barreras que distorsionan la percepción de la realidad. 







































































































































































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